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Vamos a enamorarnos como Amaia y Rafa

Haciendo contrastes entre una película española y una venezolana, entre la diferencia y el amor, entre un chavista y un opositor…

Aunque está película fue estrenada durante el primer trimestre del 2014, Ocho apellidos vascos sigue dando de qué hablar por la conducción de su protagonista Dani Rovira (Rafael «Rafa» Quirós) en los premios del cine español, Goya 2015. En la ceremonia, Karra Elejalde y Carmen Machi se llevaron el galardón a Mejor actor y actriz de reparto, mientras que Rovira, luego de contar chistes y demás, se puso sentimental mientras agradecía a la Academia y el público por recibir el premio a Mejor actor revelación.

Y es que la producción de Emilio Martínez-Lázaro convirtió a este humorista y a la actriz Carla Lago (Clara Lago), como los actores «de moda» durante el año pasado. La cantidad de espectadores de esta película cerró con casi diez millones y cerca de 60 millones de euros en 2014, convirtiéndose así en la película española más vista en la historia del país europeo y la segunda con más recaudación.

Esta historia es muy parecida a la venezolana protagonizada por la película de Luis Carlos Hueck, Papita, mani, tostón. El punto de partida: las diferencias, el final: el amor. Esta película al igual que la española se convirtió en la más vista del país, pero por un millón 180 mil 621 espectadores. Sin embargo, los protagonistas Jean Pierre Agostini (Andrés) y Juliette Pardau (Julissa) no gozaron con la misma suerte de Rovira y Lago en estar al frente de revistas y programas, quizá por la poca apariencia en los medios de comunicación luego del estreno de la película.

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A pesar de que la prensa española criticó el trabajo de Martínez-Lázaro, como El Mundo quien consideró que es «una comedia mala» y El País, que desprestigió el desarrollo y final de la película, los espectadores han dicho lo contrario con la venta de boletos que tuvieron por varios meses en todas las ciudades de España. En el caso venezolano, esta cinta se estrenó en Cines Unidos y en el Festival de Cine Español, y aunque no superó la asistencia de España, logró que 9 mil 509 personas, según el director general de Blancica, José Pisano, se sintieran atraídas por esta película filmada en Sevilla y en varias localidades del País Vasco y Navarra.

Pero este artículo no está escrito para contarles el éxito o el fracaso de la película sino para compararlo con nosotros, los venezolanos. Este par de españoles, una vasca y el otro andaluz –en la película-, quienes tildan a España como un “chiste” o una  “anécdota”, son odiados entre sí por sus diferencias y la cultura impuesta en sus localidades, pero sin llegar a impedimento para que Rafa hiciera todo por Amaia y apostar por un final cliché que los llevó hasta el altar para estar juntos y felices para siempre.

Estas diferencias que son marcadas en Españas y hasta en Yahoo! Respuestas pueden encontrar miles de publicaciones del porqué, no hicieron la diferencia, no trazaron una línea para que luego de unos tres días, el amor triunfara y la etiqueta de “vasca” y “andaluz”, como aquí “chavista” y “opositor”, no acabara en una guarimba o en descalificaciones continuas por las ideologías de cada quien.

Hablar del amor con certeza es un tema de locos, nadie podría hablar de la verdad absoluta de este huracán de sentimientos que puede dejar a uno varado y a otra montada en el tren, pero en el contexto venezolano, imaginar una relación con alguien que piense distinto, políticamente, es un pecado, es una crítica inmediata de tus amigos, de tus familiares. ¡Imagínate si es con planes de matrimonio! Algunos de los suyos ni iría a compartir tragos y pasapalos con el “escuálido” o “el enchufao”…

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Ocho apellidos vascos y el venidero 14 de febrero sirvieron como excusa para escribir este texto y sería un éxito si luego de que lo leas, te atrevas a escribirle a ese/a que piensa diferente a ti. En la actualidad el amor y las relaciones estables están tan escasas como el papel higiénico y la leche en polvo y encontrarlo, así sea en Pdval o en Unicasa, es un triunfo inigualable. El resultado es: lo tengo/a y con tu producto en mano, ¿quién te prohíbe a no consumirlo?

En la vida real, los protagonistas de esta historia están protagonizando la suya. Actualmente son novios y en la entrega de los Goya quedó demostrado, cuando Rovira antes de subir por su galardón, recibió un gran beso de Lago, quien ha protagonizado Tengo tantas ganas de ti de Fernando González Molina y trabajado en otras 16 producciones cinematográficas.

Esta historia debería servir de base o de puro entreteniendo a la lectura de los artículos que Kevin Gutiérrez publica. El amor no tiene parámetros y si de enamorarte, en tu camino te espera un/a chavista o un/a opositor/a, pues no rechaces la oferta, ¡acuérdate de la escasez!