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¿Los venezolanos somos profundamente dostoievskianos?

“Nada parece ocurrir mientras todo sucede, donde todo sucede parece suceder mientras nada realmente ocurre”, Antonio Barrera Tyszka. Artículo publicado en Alternoriente.com el 19 de marzo de 2014

La psicología humana fue su fuerte. Investigó el complejo del contexto político, social y espiritual de la sociedad donde se crió, la Rusia del siglo XIX. Nacido en Moscú el 11 de noviembre de 1812 y fallecido en San Peterburgo el 9 de febrero de 1881, Fiódor Mijáilovich Dostoyesvsky es el personaje secundario de este artículo. El principal es el escritor venezolano, Alberto Barrera Tyszka.

No les pienso echar el cuento de lo que ha pasado por estas calles durante los últimos 20 años, porque para hacerlo, necesitaría eso, 20 años. Aprovechando este espacio, sarcástico, pero rico en conocimientos, les presentaré una reflexión publicada en un libro, que al leerlo completo, creará una crónica perfecta sobre la Venezuela del Siglo XXI.

Y como escribió Leonardo Padrón en el prólogo de este ejemplar; ”opinar en Venezuela es un deporte nacional. Pero solo pocos logran trascender al lugar común, la sentencia irreflexiva y la epidermis de la ligereza. Solo pocos logran configurar la voz colectiva a través de un discurso personal…”

La primera edición de Un país a la semana, escrito por Alberto Barrera Tyszka, fue impreso por El Nacional en el 2013 y desde entonces he tenido una especie de “diario” para acordarme de todo lo que pasó y que no había documentado sobre mi país.

En una de sus tantas y excelentes reflexiones, les describiré la que se lee a partir de la página 25, debido a que cada una de sus líneas causó en mí un gran impacto… Impacto que quizá también sorprendió a unos 30 millones de personas sin leer este artículo llamado: El factor Dostoievski.

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Quienes no saben de Dostoyesvsky – yo no sabía quién era y tuve que investigar, herramienta válida, así que no te sientas menos que el que sabe – fue y es considerado como uno de los mejores escritores de occidente. Durante su paso por la tierra se obsesionó por el mal, el sufrimiento y el sentimiento de culpabilidad del hombre. Además, disfrutaba el gusto por lo satánico, lo deforme y lo patológico. Un factor que al llevarlo a la realidad podría fijarse sin problema dos siglos después de su nacimiento en varias ciudades del mundo.

Pero el «factor» que Tyska describió fue basado en la concepción del escritor ruso sobre las personas, destacando que «una de las mejores definiciones del animal humano podía hallarse en su disposición para aceptar y acoplarse a cualquier circunstancia, incluso a las más dolorosas y humillantes. – Un ser que se habitúa en todo -«. Viéndolo desde esta perspectiva, quizás debamos decir que el país se nos está volviendo, de pronto, profundamente dostoievskiano.

El error para él y para mí es habernos adaptado. “Nada parece ocurrir mientras todo sucede, donde todo sucede parece suceder mientras nada realmente ocurre”, sigue leyéndose en el artículo que también sirve de invitación para el wake up de una mala adaptación a un guión que fue propuesto años atrás.

El texto debe ser leído completo y sin el permiso de Tyszka, pero esperando que entienda mi labor para hacer llegar estas palabras y contribuir con eso, el wake up, se los dejo acá.

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