Opinión sobre el cortometraje Simón: «Yo estoy seguro aquí, pero mi familia no…»

Simón somos muchos. Más de los 5 millones que hemos emigrado de Venezuela lo hemos hecho para ayudar a nuestros familiares. Otros han ido de a poco hasta juntar su familia entera en una nueva ciudad del mundo. Sin embargo, los recuerdos, amigos y vecinos aún siguen en el lugar por el que apostamos como el mejor del mundo para vivir y del que nunca creímos ver tan destruido como ahora.

Caracas, el 22 de junio de 2017: Manifestantes corren delante de las fuerzas de seguridad en una protesta contra el régimen. FERNANDO LLANO AP

Ya sabrás que Venezuela es un paraíso tropical. Tiene hermosas playas, montañas, selva, desierto y hasta nieve. Pero los que algunos no saben, a pesar de la sobre información que a diario se produce más lo que se oculta por la censura y el amedrentamiento a periodistas y medios de comunicación, es que el país está mal y no desde hace poco. El país está mal desde hace mucho.

Antes de irme de Venezuela, viví de cerca los peores vicios de un régimen. Los últimos meses por suerte pude pasar mi sueldo a dólares para ahorrar con el objetivo de preparar mi bolsillo para la migración. Aún no sabía a dónde iba pero el precio del dólar era una bomba de tiempo. Solo mis amigos más cercanos saben que mi decisión de irme a vivir a Argentina solo tuvo 15 días de planificación. Claro, si es que a eso le podemos llamar «planificación». La iniciativa no estuvo basada en «¿a dónde me quiero ir?» sino «¿a dónde me puedo ir, tomando en consideración lo que tengo?».

El día que me fui de mi país lo hice con la promesa de que iba a volver para ir a mi acto de graduación como Licenciado en Comunicación Social, pero mi situación en Argentina no era la mejor en términos económicos para viajar. Tampoco tuve la oportunidad de volver para visitar una vez más a mi abuela por parte de mamá en Caracas. Lo último que me quedó de ella fue una felicitación en 2018 por mi cumpleaños en un audio que me envió un primo por WhatsApp.

Caracas, el 24 de junio de 2017: Una mujer muestra un mensaje escrito en las manos durante una protesta llamada «Venezuela le da un mensaje a la FAN (Fuerza Armada). MIGUEL GUTIÉRREZ EFE

Antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en Buenos Aires, a finales de 2016, cada dólar lo pagué en 1.000 bolívares. 3 años y 4 meses después, el precio por un billete del «imperio» -siendo hoy la moneda comercialmente más usada en Venezuela- es de 11.739.500.000 bolívares. Pero para que esto no sea mal visto ni siga desnudando el desastre que ha ocasionado, quien hoy hunde más mi país le quitó cinco ceros a la moneda en julio de 2018. Es decir, hoy se paga 117.395 por cada dólar estadounidense. «Oficialmente» el dólar aumento 117 veces más desde diciembre de 2016.

Para ir un poco más allá, te cuento que el salario mínimo -que cuenta el sueldo más un bono de alimentación- es de 450.000 bolívares. Sí, son 3,83 dólares mensuales lo que hoy cobra un venezolano promedio en el país con mayor reserva petrolera del mundo y con destinos turísticos envidiables que convertirían a mi querido país en una potencia turística por excelencia.

La imagen titulada «Crisis de Venezuela» le dio a la vuelta al mundo después de haber sido viralizada en redes sociales. Además, su autor, el venezolano Ronaldo Schemidt, recibió un reconocimiento por el World Press Photo por la foto del año en 2018

Pero así como Simón luchó y peleó en las protestas de 2017, periodo elegido para la historia de este cortometraje, y uno de los más fuertes de nuestra historia por pasar más de 100 días en vela en protestas generalizadas en diferentes ciudades del país y más de 163 héroes y heroínas asesinadas por «uso generalizado y sistemático de fuerza excesiva», de acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

Esta historia merece ser conocida y reivindicada por más personas de las que ya la conocemos y vivimos. Verla otra vez es fuerte, es un coñazo muy arrecho, pero tú que posiblemente no la has visto y que por la migración seguramente has conocido a un y una amiga venezolana, estos 25 minutos de historia te ayudarán a comprender por lo que hemos pasado.

El cortometraje Simón es protagonizado por Christian Mcgaffney y Kelley Mack, escrito y dirigido por Diego Vicentini, y producido por Marcel Rasquin. Fue estrenado en el Festival de cine de Camerimage en 2018 y puedes agregar subtítulos en español en YouTube. El audiovisual se encuentra en plena campaña para recolectar fondos con el objetivo de convertir este corto en un largometraje con USD 100.000. Hasta ahora llevan USD 35.421. Para donar click aquí.

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