La vida de la diputada Tamara Adrián ha sido una larga espera. Tardó 47 años para cambiar de sexo y esperó 12 años para que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le reconociera su nombre de mujer, porque antes de 2002, la segunda legisladora transgénero de América se presentaba como Tomás Adrián, un hombre que no se sentía identificado con su sexo y que se casó y tuvo dos hijos por presiones familiares.

Fotos: Juan Carlos ElKhale
Fotos: Juan Carlos ElKhale

“El Concierto para dos violines en re menor es para mí la quintaesencia para entender cómo funcionan las personas y cómo se unen y se separan”, expresa la activista sobre su concierto favorito, quien además hace un parao para decir que “con cosas feas me bloqueo”, refiriéndose al reggaetón y a los discursos de los diputados oficialistas en la Asamblea Nacional (AN).

Desde los 20

En su adolescencia, sus gustos por la música la hicieron crear la banda Mándala Índigo, influenciada por Pink Floyd, donde ella tocaba el bajo, y aunque acepta que los dedos se le han endurecido, deja claro que “yo no he dejado la música” y con fascinación dice que “los acordes siempre han estado ahí” por escribir canciones desde los 20 años y tocar piano o guitarra cuando lo desea.

De la música que escucha con regularidad, depende de la ocasión. Si es para bailar, coloca Héctor Lavoe, pero si es para conversar, prefiere Amy Winehouse, a quien le criticó su estilo de vida: “Yo la detesto porque se murió muy joven… la tendría que matar por morirse”.

El tema Caminante no hay camino de Joan Manuel Serrat es el que asocia la legisladora al triunfo que obtuvo la MUD en diciembre de 2015, dejando ver que la misión de la nueva AN no es conquistar “la gloria” sino ver lo que se hizo para no volverlo a realizar

A la diputada le gusta mucho la música, pero no se involucró más en ella porque no sabía si tenía “suficiente talento musical para interpretar”. Lo que sí ha tenido es talento para inspirar y prueba de ello se verá reflejado en la gran pantalla este año a través de Tamara, una película escrita y dirigida por la venezolana Elia Schneider, que escogió al actor Luis Fernández para que personificara su historia.

Sobre los gustos musicales de sus hijos, cuenta que no pudo influir mucho porque no crecieron con ella, pero destaca que sí escuchan la música académica, la favorita de la diputada, gracias a su madre, quien en sus ratos libres escuchaba mucho de Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven.

Entrevista publicada originalmente en MOOD

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