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Las “etiquetas de compra” están a la vuelta de la esquina en Instagram

Un nuevo post en el blog de Instagram Business ha dado a conocer una nueva estrategia para catapultar a las tiendas de ropa, artículos para el hogar y más, con “etiquetas de compra” a través de esta red social. Continue reading “Las “etiquetas de compra” están a la vuelta de la esquina en Instagram”

La conclusión de Fernando Del Rincón es “no desfallecer ante intentos de censura”

Cuando se acerca la hora de Conclusiones, programa transmitido por CNN en Español, los venezolanos comienzan a tuitear y a enviar mensajes para que sintonicen la entrevista que le realizará el periodista mexicano, Fernando Del Rincón, a –tal- personalidad venezolana que mantiene el país con ansias de información. La abrumadora receptividad que ha ganado el periodista por parte del público nacional es debido a la cobertura, casi diaria, que inició en enero de 2014 y que se extendió hasta julio del año pasado con el plan de la salida para derrocar de manera popular al presidente Nicolás Maduro. Continue reading “La conclusión de Fernando Del Rincón es “no desfallecer ante intentos de censura””

¿Por qué el capitalismo es tan criticado en Venezuela?

La propaganda política que tanto le ha hecho daño al mundo, solo se podrá zafar cuando el obrero que desee ser un gerente, sea la misma persona que cuando escuche algo que no entienda, busque su significado

El decálogo del decimosexto presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln, promulgado hace más de 150 años y que dio pie a la Declaración de los Derechos de las Naciones en la ONU, da las razones necesarias para que ningún país se niegue a que empresarios puedan utilizar el sistema capitalista, para invertir, producir y beneficiar a los pueblos del mundo.

“Usted no puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia” y “usted no puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos” son dos de las 10 razones que dejó Lincoln para que los empresarios tuvieran unos parámetros con los cuales guiarse y ser exitosos en sus ideas de inversión y producción.

Hablar de capitalismo es para muchos un tabú o una actividad económica capaz de generar prosperidad y calidad de vida para millones de personas. Esta última definición es la que se ajusta a la realidad, pues con el capitalismo logramos ver a países que se ubican como potencias mundiales y donde sus habitantes gozan de bienestar socioeconómico y con todas sus necesidades básicas satisfechas.

Hoy en día, un gran número de empresarios pequeños, medianos y grandes, apuestan por el capitalismo con fines mercantiles para mantener a sus familias y sus nuevas generaciones, hecho que no debería ser reprochado, debido a que esta actividad es sinónimo de nobleza e innovación ante un mundo globalizado que pareciera tener todo lo necesario cubierto.

Quienes tildan a los capitalistas con ofensas son los mismos que desconocen que son ellos los que generan puestos de trabajos, realizan labores sociales para ayudar a los más necesitados y los que pagan altos impuestos para que el Estado garantice las obras que se trazan en sus gobiernos, además de los que aporte la nación con la producción y exportación de sus materias primas.

Sin embargo, el obrero de familia clase baja ha sido catalogado como el “explotado” en las empresas privadas con políticas capitalistas, pero es justo destacar que esta no es una característica del capitalismo sino una matriz de opinión generada por quienes aborrecen esta idea económica que mucho ha tenido que ofrecer.

Cabe destacar, que la aceptación del trabajo es libre por parte del empleado en capitalismo, es decir, si el obrero quiere quedarse como obrero, así será, de lo contrario, se preparará para obtener un mejor cargo. Además, el “explotado” podrá dar fe de que, a pesar de tener un puesto de trabajo en los primeros escalones de una empresa, obtendrá un salario suficiente con los que podrá costear sus bienes y servicios, así como recrearse con sus seres queridos.

En el caso venezolano, la Revolución Bolivariana le ha hecho caso omiso a los parámetros de Lincoln y estos se ven reflejados con una inflación (2014) que supera el 60%, según cifras del Banco Central de Venezuela, escasez de alimentos y medicinas, empresas expropiadas y abandonadas, y problemas generalizados con los controles para el acceso de la moneda extranjera, que le impiden al ciudadano común y al empresario poder emprender y seguir produciendo en el país.

El panorama nacional con el capitalismo en marcha sería diferente, esto sin exponer casos de altos funcionarios de Gobierno que viven gracias a este sistema económico, pero que se paran frente a un público para criticarlo, argumentando que son ellos –los capitalistas-, quienes especulan y roban, tal y como lo hizo el presidente Nicolás Maduro, cuando en medio de una alocución el 23 de noviembre de 2013 dijo que: “los capitalistas roban como nosotros”.

Con políticas capitalistas respetadas en el país, los anaqueles de los supermercados y de las farmacias ofrecerían todo lo que hoy se rebusca entre las colas, pero este ismo, que los izquierdistas critican, solo llega a ser juzgado en el discurso de sus líderes, pues presidentes como Evo Morales y Rafael Correa, quienes apoyan el socialismo, no lo aplican para sus economías, aceptando de esta manera que el socialismo no genera riqueza sino pobreza.

Los resultados favorables del capitalismo en economías como las de Norteamérica, Europa y Asia, aún no han sido entendidos por países como el nuestro. Desde hace 15 años, el gobierno socialista del expresidente Hugo Chávez y el del presente, con Nicolás Maduro al mando, castiga a los capitalistas sin entender que estos son los que producen los bienes y servicios que necesitan los venezolanos y los que ellos no aportan.

Foto: Noticias24
Foto: Noticias24

En conclusión, el discurso es el que ha logrado que muchas personas critiquen el capitalismo sin entender su aplicación y logros. La polarización es capaz de llamar a quien da de comer “escuálido” o “fascista” y al beneficiado como “pata en el suelo” o “muerto de hambre”. La propaganda política que tanto le ha hecho daño al mundo, solo se podrá zafar cuando el obrero que desee ser un gerente, sea la misma persona que cuando escuche algo que no entienda, busque su significado.