Para 2012, Héctor Torres publicó Caracas muerde, un libro de crónicas “de una guerra no declarada” con el objetivo de “individualizar las historias que conforman ese magma brutal de alteraciones que se producen cuando la violencia se adhiere a la marcha vital de una ciudad”, pero luego de tres años, los índices de criminalidad que situaron a Caracas como una de las ciudades más peligrosas del mundo, no han cambiado. De hecho, “toda Venezuela está mordiendo”, según el lector, narrador y ciudadano neo-punk.

Héctor Torres
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Entre sus crónicas, se encuentra una llamada: un guionista al que se le acabaron las ideas y sobre ese texto realicé la primera pregunta, pues quería saber si relacionaba al venezolano de la actualidad como a alguien que ya no tiene propuestas ante la crisis y su respuesta fue afirmativa. Torres cree que “en la queja hay una ausencia de ideas” y los “sentimientos más primitivos, como el pánico y el terror” no están ayudando a la sociedad para que avance, mientras que las redes sociales lo propagan más y más.

Sobre su cotidianidad y los posibles encuentros que pueda tener en Caracas con los sujetos con aire de “cuidado y te equivocas”, dice que escribir sobre ellos lo ha ayudado a utilizar sus técnicas como escudo para “sobrevivir”, mientras que otros caraqueños como él, están sobreviviendo u olvidándose del mundo exterior, para criticar y presentar una mala fachada de la casa donde habitan como los que se leen en Tarde de Metro con foro social como marco.

Respuestas

Sobre el contexto de las crónicas que escribió Torres, el escritor asegura que este es un libro lleno de respuestas para el intelectual y preguntas para el escritor. No de denuncias, alertas ni opiniones, argumentó dejando claro que lo único que trata de hacer es reflejar la realidad, a través de la literatura, y lograr que el lector visualice en la crónica lo que pasaba en las calles caraqueñas hace tres años.

A su juicio, lo que escribió hace tres años se ha “agravado”. Sin embargo, le encantaría escribir un libro similar, pero con otra ciudad de Venezuela como protagonista con el objetivo de conocer una nueva realidad, siempre y cuando la editorial corra con todos los gastos. Eso para él sería “maravilloso”.

Por su parte, Objetos no declarados es hasta ahora su última publicación y lo más nuevo se tratará de una novela que, aunque no quiso develar muchos detalles, será sobre las relaciones de dos más uno. “No necesariamente sexual”, dijo rápido, pero sí de las relaciones que ocasionan muchas veces equilibrios y desequilibrios.

Cero noticiero

Cuando le pregunté a Héctor Torres si ha invitado alguien a Caracas, teniendo su libro de crónicas como currículo, contestó que no, porque no es una “ciudad turística” y tampoco tiene vocación como “guía”.

Torres actualmente lee literatura actual y no tiene preferencia con los grandes clásicos de personas ya sepultadas, pero lo que sí prefiere mantener bajo tierra, son las noticias. Eso de informarse para Héctor Torres le parece un desastre. De hecho, rechazó la oferta de escribir sobre temas que ocurren en la cotidianidad venezolana, porque prefiere escribir sobre otras historias. “Ya no se producen noticias, sino miedos”, aseveró.

Héctor Torres
Héctor Torres firmando ejemplares luego de la charla con estudiantes de la USM

PD: Héctor Torres pasó unos días en Anzoátegui para ofrecer una tertulia sobre sus dos últimas publicaciones en una librería, ubicada en Lechería y una charla con estudiantes de Comunicación Social de la Universidad Santa María, núcleo Oriente, en Puerto La Cruz, donde le encantó compartir sus trucos sobre la crónica con más de 150 estudiantes y fue allí donde me concedió siete minutos para contarles lo que he escrito acá.

A través de su cuenta en Twitter, ya dijo que quería volver, pero mientras eso sucede, te invito a leer: Caracas muerde.

Otras de las publicaciones de Héctor Torres son: El amor en tres platos (2007), La huella del bisonte (2008), El regalo de Pandora (2011), Caracas muerde (2012) y Objetos no declarados (2014).