7 palabras venezolanas que “posta” debes cambiar si vives en Argentina

[Artículo exclusivo para venezolanos] La cantidad de compatriotas que llegan a Argentina de forma diaria es impresionante. Ya la prensa nacional destacó que, en promedio, son 30 los venezolanos que escogen este país del Sur de América para residenciarse de forma temporaria, gracias al acuerdo que aún mantiene Venezuela y Argentina por el Mercosur.

El último reportaje que realizó el diario La Nación sobre este tema agregó en detalle que en 2015 la cantidad de venezolanos que decidieron emigrar a Argentina fue de 13.049, mientras que, en 2016, la cifra llegó a 24.347, casi el doble de lo publicado hace dos años, de acuerdo a un reporte de la Dirección Nacional de Migraciones.

“Perfil atípico”

El diario La Nación no ignoró el “perfil atípico” del inmigrante venezolano, pues publicaron los resultados del estudio que realizó el sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, Tomás Páez Bravo, sobre el perfil académico que poseen los venezolanos y que muchas veces ocultan en el extranjero para iniciar con trabajos que no requieren estudios universitarios y/o de posgrados.

Leer: Por qué los venezolanos eligen cada vez más vivir en la Argentina

En la investigación se puede leer que “el 98% de los consultados tiene un título universitario: 36%, licenciatura; 4%, tecnicatura; 46%, maestría; y 12% tiene un doctorado” y la mayoría de los casos emigraron por falta de seguridad en Venezuela.

7 palabras venezolanas

Tomando en cuenta la “buena fama” que tenemos por nuestro perfil profesional en Argentina, no debemos desperdiciarla con arrogancia ante nuestra forma de hablar. Es por eso que debemos adaptarnos a muchos cambios, incluyendo el cambio de estas siete palabras venezolanas que en Argentina tienen otro significado.

1) Franela:

En Argentina la “franela” que nosotros comúnmente le llamamos a la prenda de vestir, acá se utiliza en un contexto totalmente diferente y sensual, pues quien esté “franeleando” es porque la está pasando bien en el ámbito físico y sexual. El significado de esta palabra me lo dijeron a los días que llegué y como hasta ahora no he comprado “remeras” como se dice acá, nunca pasé pena preguntando el precio de una franela.

Esta es una de las palabras venezolanas que más gracia causa, porque cuando le dices a un argentino que “franela” para nosotros es una camiseta de algodón, te mirarán como: “es imposible”… Mucho más si le comentas que también tenemos las llamadas “franelillas” que en Argentina se le llama: “musculosa”

2) Limón:

Tengan cuidado cuando los manden o quieras pedir un kilo de limón, ese verde que tradicionalmente conociste en tu tierra, porque en Argentina el limón es el amarillo y lima el verde. PD: Si recién llegas a Argentina y quieres hacer mercado, busca el nombre de todas las frutas porque hace poco, pedí cinco cambures en una frutería y el encargado no sabía de qué le hablaba. Por eso si quieres cambures, pide bananas.

Acá en Argentina es muy común que en cualquier compra de mercado, mínimo una bolsa de estos limones (amarillos) lleven. Además, el tema del limón es tan polémico que en este país no confían en el presidente estadounidense, Donald Trump, porque prohibió la compra de limones argentinos hasta el 27 de mayo. Esta fue una medida que el magnate tomó apenas asumió el poder y desde entonces, pocos argentinos lo miran con buen ojo porque genera mayor inflación en Argentina (y por supuesto aumentó el kilo de limones)

3) Bolso:

Aunque esta palabra poco a poco los argentinos la van asimilando y entendiendo, algunos te podrían jugarte una broma de que no te entienden hasta que la digas como debe ser: mochila. Ojo: les digo esto porque me pasó, le pedí al cajero de un mini mercado que le iba a dejar mi bolso mientras buscaba lo que necesitaba y me respondió: ¿el qué…?, ¿el bolso?, ¿qué es eso? Y es ahí cuando te acuerdas donde estás y dices: “disculpa, la mochila… ¿Me la guardas un momento?”.

Lo mismo pasaría si necesitas un bolso, vas a la tienda y preguntas el precio. PD: Para preguntar, te recomiendo que solicites una consulta. Es decir: “Buenas tardes. Sr. ¿le puedo hacer una consulta? … ¿cuánto cuesta esa mochila azul?”. En Argentina prácticamente no se hacen preguntas sino consultas

Leer: Mi viaje de Venezuela a Argentina

4) Facturas:

Ten cuidado cuando te quieras referir a las “facturas” porque las más conocidas en Argentina como facturas son los dulces, como las medialunas y rellenos de dulce de leche, que fueron introducidos en el sur por la mayoritaria inmigración europea que existía en el país. En segundo lugar, podrás escuchar a algún argentino diciéndole “factura” a ese clásico papel que detalla la compra de un artículo o el pago de un servicio.

El chiste para todo recién llegado es preguntarle si quiere comer facturas, y para algunos, lo único que se les viene a la mente es papel, detalles de compra y tinta, pero no. Acá en la argentina las facturas son muy populares. De hecho, en todo desayuno y merienda, ellas están presentes

5) Cédula:

Si trabajas en un comercio como cajer@ y necesitas la cédula de identidad del cliente para comprobar sus datos, es mejor que lo hagas pidiéndole su “documento”. Con esa simple palabra el cliente sabrá -siempre y cuando sea argentino- que deberá entregar el DNI para verificar cualquier tipo de información sobre su identidad personal.

Desde que estoy en Argentina NUNCA he escuchado a algún nacional pidiéndome la “cédula”. El término se hace tan interesante para algunos que te preguntan: ¿en serio le dicen cédula al documento allá? (….) qué raro”. Así que si te toca trabajar en un cargo tipo cajero, no lo olvides: solicita el documento o DNI

6) Nevera:

Cuando te bajas del avión y te dispones a buscar alquilares de habitaciones, apartamentos, casas, hostal, o llegas directo a lo que ya solicitaste desde Venezuela, seguramente escucharás “tiene” o “no tiene”: heladera. Nada de nevera y ojo con confundir heladera con freezer porque ya un amigo argentino me contó como su rommate (venezolano) se confundió cuando le dijeron: “guarda eso en la heladera” y en vez de ponerlo en el área común, lo puso en el freezer por eso de asociar “heladera” con “helado-hielo”.

La nevera tiene demasiados sinónimos en Latinoamérica. Heladera y refrigerador son solo dos que en nuestro país casi nunca utilizamos -aunque exista más de uno que diga: “mételo en el refri”, pero ese no es el común denominador-

7) Chola:

Si estás acostumbrado a usar cholas en tu casa o para salir cuando hace mucho calor, pues olvida llamarlas por ese nombre cuando hables con un argentino porque su nombre “adaptado” es: ojotas. De hecho, si quieres comprar un par de cholas por internet lo mejor que puedes hacer es poner “ojotas” y fácilmente te saldrán. De todos los colores y todas las marcas.

El nombre que le dan a las cholas en Argentina es el más extraño para mi hasta ahora. He estado acostumbrado al “te voy a lanzar la chola” o “te voy a dar un cholazo” que hacer lo mismo con “ojota” me parece un acto de anarquía total. lol. Sin embargo, hay que utilizarla para hacernos entender en Argentina

Resumen a la argentina

Una vez terminado el ejemplo de las siete palabras venezolanas que deberías cambiar… Ahora te comentaré algo muy importante. Acá puedes resumir una oración entera en una sola palabra. Por ejemplo: Si quieres decir: “chamo, ¿eso que me estás diciendo es en serio?” en una sola palabra, sólo necesitarás decir: “¿posta?” = La posta quiere decir que algo es en serio, con mucha seriedad, de verdad, que no es mentira.

Malas conjugaciones

Si estás en la calle o tu vecino dice: “che, Juan… ¿qué hacés en la noche?”, actúa normal. Este tipo de conjugación en pasado, debiendo ser en futuro, es muy normal en el porteño (argentino que vive en la Capital). Aunque lo correcto debería ser: “che, Juan… ¿qué harás en la noche?”.

PD: Lo que NO pretendo con esta publicación es que te conviertas en un argentino al llegar al país, pero lo que sí recomiendo es que te hagas entender para conectar rápidamente con el otro. Además, es gratificante aprender palabras nuevas y “aclimatizarte” a tu nueva vida con un buen método de comunicación y por favor… No pelees con el que te vende “posho” y no “pollo”. Una vez podrán reírse, pero si les sigues insistiendo, como mucho, te pondrán vender el pollo solo porque necesitan el ingreso y no porque quieran.

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